Pilates y Síndrome de Down: Una sonrisa a cambio de Pilates
Una sonrisa a cambio de Pilates
Por Gabriela Bellantonio, profesora del proyecto “Pilates y síndrome de Down”, en Barcelona
Si lo que nos toca es comentar si se han cumplido los objetivos del primer bloque de Proyecto en Barcelona, simplemente diremos que sí, Ahora si solo decimos eso, no estamos diciendo la verdad, porque han pasado muchas más cosas.
Hacemos memoria y nos trasladamos al primer día. Un encuentro alegre, sencillo, sensato, de predisposición mutua. Las pruebas que nos tocaba hacer salieron de maravilla y nos permitió el primer contacto, en el que también participaban padres y Sonia, nuestra psicóloga. Sentimos que sería una experiencia especial.
Al siguiente encuentro, cuando ya tocaba trabajar, el objetivo era conocernos, acercar las primeras indicaciones pilateras, los primeros conceptos y movimientos. Como monitores intentamos percibir qué tipo de trabajo podríamos realizar en las clases siguientes, una especie de “primera impresión”.
Intentamos deducir cómo explicar la técnica, el contacto con los aparatos de Pilates: el Mat y el Reformer, la conciencia corporal y del espacio, la concentración, la respiración, el fortalecimiento, la resistencia y el equilibrio, sin olvidarnos del juego y del sentimiento de grupo… Nos tocaba reflexionar acerca de cómo caminar juntos. Desde el primer día, recibimos como devolución el entusiasmo, el agradecimiento, las primeras sensaciones en el cuerpo y las ¡ganas de más!
Nos propusimos ir sin prisa, pero sin pausa. Dejamos de lado las diferencias y dificultades, y potenciamos las capacidades de cada uno y del grupo. Estuvimos atentos al feedback de cada clase para programar la siguiente y realizar las adaptaciones que fueran necesarias para lograr la asimilación de la técnica. En cuanto las relaciones personales, no hace falta pensar demasiado, es sentirnos parte del proyecto y siempre existe una sonrisa y un abrazo de por medio.
¡LA SORPRESA!
Los resultados del trabajo superaron nuestras expectativas iniciales. Nos encontramos hoy con una gran concentración en la práctica, una excelente actitud al trabajo físico y de conciencia corporal, respeto por la clase, adaptación a cada momento de intensidad y resistencia o de juego y diversión.
Es un aprendizaje mutuo y constante. Se han asimilado conceptos de la técnica, de respiración, hemos ganado precisión en la repetición de lo ejercicios, estamos reforzando el equilibrio y la conciencia al caminar.
En esta primera etapa, los grupos, y cada una de sus individualidades (Lidia, Anna, Salva, Raúl, Rosa, Odile, Iván, Montse, Oscar y Ale) aprendieron a hacer Pilates. Nosotros (Fer, Pedro y Carla) aprendimos a transmitir la técnica Pilates y a recibir alegría y afecto espontáneo, agradecimientos y sonrisas a montones. Todos nos llevamos en el cuerpo y en los corazones los aplausos del final de cada clase.
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