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La Fundación tiene entre sus objetivos difundir el buen pilates y cuidar la salud y el bienestar desde la prevención. // 30 de Agosto de 2014

Pilates deporte y relajación

El deporte y la relajación son las mejoras armas para superar la adversidad

Por Paulina Savall.

Nadie se libra de las desgracias. Pero es posible rehacerse de ellas, incluso salir fortalecido. Creemos en el empeño. Creemos en la necesidad de vivir con entusiasmo, de superar cada fracaso, de levantarnos siempre que caigamos, de mejorarnos. Creemos que los sueños, cuando se quieren de verdad, pueden cumplirse. Y en esto consiste el éxito, el éxito de acercarse a la felicidad.

Y es que el éxito es el resultado de ir superando adversidades sin perder el entusiasmo. Así se logran las metas y se superan las contrariedades. Como en el deporte.

Los valores asociados al deporte (marcarse propósitos, mantener la constancia, buscar la superación personal…) se pueden aplicar a la hora de perseguir nuestros fines o de afrontar cualquier crisis. Si además le añadimos el trabajo mental y de autoconciencia que aportan las disciplinas cuerpo-mente, por ejemplo la relajación, el resultado es mucho más completo.

Paulina Savall - Pilates Day 2011

Resilencia: rehacerse y salir fortalecido

La vida nos pone ante situaciones muy duras, a veces muy difíciles de superar. Hay personas que se hunden, mientras que otras son capaces, no solo de superarlas, sino incluso de salir fortalecidas. Logran resistir, sobrevivir y acceder a una vida mejor. La capacidad para hacerlo depende de nosotros mismos. Se llama resilencia y, lo bueno, es que se puede aprender. Eso sí, debemos creer que podemos hacerlo.

Muchas personas fracasan en sus emprendimientos simplemente porque dejan de luchar. Es lo más fácil. Lo difícil es ser valiente y atreverse a hacer frente a la situación adversa. Se comenta que cuando todo el mundo te dice que pares de luchar, la esperanza te incita a que lo intentes una vez más. Esa “esperanza” también está hecha de pensamientos positivos y de una gran fuerza interior que uno saca incluso de donde no la tiene.

“Cuando hay tormenta los pajarillos se esconden, pero las águilas vuelan más alto”

El deporte como herramienta de superación

Hundirse o mirar hacia el futuro. Esta es la cuestión, y el deporte lo tiene muy claro. El deporte nos empuja a querer superarnos, a luchar por dar cada día un paso más, a no rendirnos, a mantener la constancia y ser perseverantes, y a un gran etcétera que marca la diferencia para salir a flote.

“Quien desea superarse lleva ya un paso adelante”

Las herramientas que nos da el deporte pueden ser aplicadas a cualquier ámbito de la vida. La práctica de una actividad física nos enseña:

• Disciplina: un buen deportista es una persona que sabe lo que quiere y que, mediante esta virtud, se ayuda a conseguir los objetivos de forma más eficiente. Se trata de un proceso de aprendizaje que nos ayuda a desarrollar el autocontrol, el orden, el carácter y las cualidades específicas.

• Constancia: al aplicarla día a día nos hace progresar continuamente. Con constancia el atleta perdura siempre, y la persona puede mejorar toda la vida.
• Esfuerzo: cuando nos esforzarnos, estimulamos al organismo a emitir una respuesta. Si este esfuerzo es adecuado, la respuesta es una mejora sustancial del rendimiento. Sin esfuerzo no hay ganancia.

• Fuerza de voluntad: cuando la negatividad y el decaimiento nos invaden, esta cualidad nos hace capaces de sobreponernos, pasar por encima de las dificultades y seguir adelante.

• Motivación: es una palabra mágica; con ella los obstáculos desaparecen. Motivación es querer, desear, ambicionar, soñar, necesitar conseguir, anhelar conquistar… Es la fuerza esencial que nos impulsa a luchar por conseguir lo que deseamos.
El ejercicio físico también nos ayuda a aumentar el estado de ánimo, a liberar tensiones, a despejar la mente, a elevar la autoestima, a desarrollar más fuerza de superación…

Moverse, dentro de las posibilidades de cada uno, no solo nos permite avanzar en el espacio, sino también en la evolución personal.

“Una persona no puede escoger sus circunstancias, pero si puede escoger sus pensamientos e, indirectamente, darle forma a sus circunstancias.” (James Allen)

La relajación

Con la relajación se consigue la posibilidad de optimizar el proceso mental y, con él, la capacidad de afrontar los problemas.

La relajación física y psíquica nos abre las puertas al pensamiento brillante, estructurado y productivo, que hacen ver con objetividad la situación actual. Nos enseña que somos mucho más que nuestros cambiantes y efímeros pensamientos y que, desde la serenidad, somos capaces de afrontar todo aquello que nos propongamos.

La relajación nos aísla de los procesos perturbadores del pensamiento (angustia, obsesiones, miedos, euforias…), allanando el camino hacia nuestros objetivos.

La mente clara y lúcida actúa, a su vez, como relajante conductual, cerrando el círculo.
Si piensas que puedes, podrás

En conclusión, el deporte y las actividades cuerpo-mente pueden ser un gran recurso ante la adversidad. Nunca es tarde. Si nos lo proponemos, podemos entrenarnos para vivir adecuadamente cada acontecimiento vital y superar las contrariedades que nos da la vida.

“La vida requiere una lucha constante. Aquél que renuncia a luchar, renuncia a su propia vida”

HISTORIAS DE SUPERACIÓN

El caso de Lance Armstrong

Lance Armstrong. Autor foto: U.S. Air Force photo/Airman 1st Class Tabitha M. Mans

El deporte nos pone precedentes de muchos casos de deportistas que supieron enfrentarse a contrariedades como el cáncer, superarlas y no solo volver a competir, sino a triunfar.

Este es el caso de Lance Armstrong, un ejemplo de como una voluntad inquebrantable puede sobreponerse a una grave enfermedad. Al heptacampeón del Tour de France se le descubrió un cáncer testicular en octubre 1996, cuando el corredor tenía 25 años. A pesar de los esfuerzos médicos, el tumor se extendió considerablemente, primero a los pulmones y luego al cerebro. El estadounidense luchó por su vida y por volver a competir; 518 días después de su retirada, volvió a correr en la Vuelta a Andalucía. Un año después, ganaría el primero de los siete tours que le convertirían en una leyenda del ciclismo (El País, 16 de Marzo del 2011).
Deportista a partir de un cáncer

Tener cáncer de mama terminal no ha impedido a Jane Tomlinson convertirse en una destacada deportista británica. En 1990 le detectaron un tumor en la mama cuando tenía 26 años, estaba casada y con dos hijas. Tres años más tarde, las células cancerosas se habían extendido a sus huesos, y los médicos le pronosticaron apenas unos meses de vida, un año a lo sumo. Sin embargo, después de aquello, Jane empezó a aficionarse al deporte, especialmente a correr, llegando a finalizar la triatlón ‘Ironman’ de Florida (Estados Unidos), la de Londres en otras dos ocasiones y ha pedaleado en tándem con su hermano desde Roma hasta su ciudad natal, Leeds (Reino Unido).

Muchas personas le han preguntado en todo este tiempo por qué correr, por qué no dedicar su tiempo a otras cosas, pero ella responde: “Parte de lo que estoy haciendo es para decir que un diagnóstico de este tipo no significa que tengas que sentarte en casa a esperar la muerte”. Desde luego ella no lo ha hecho. Ni siquiera su marido, Mike, estaba seguro de que pudiese conseguirlo: “Hace cuatro años ella estaba a dos días de la muerte y pensando en abandonar el tratamiento”. El deporte le ha dado más vida, y su ejemplo de superación personal ha animado a muchas afectadas de esta enfermedad a tirar hacia delante.
Rick y Dick Hoyt

El Equipo Hoyt está formado por un padre (Dick Hoyt) y su hijo (Rick Hoyt, nacido en 1962) de Massachusetts que compiten juntos en maratones, triatlones y otros desafíos físicos. Rick nació con una parálisis cerebral.

Gracias a sus padres, que ignoraron el diagnóstico de los médicos y que indicaba que el chico se mantendría en un estado vegetal persistente, a la edad de 12 años, Rick fue capaz de aprender a usar un ordenador especial para comunicarse, usando movimientos de su cabeza. Las primeras palabras que logró escribir fueron “¡Vamos Bruins!”. Es entonces cuando la familia comprendió que era un fanático de los deportes.

Tras participar en una carrera solidaria, sintió como nunca que podía ser igual a los demás, y le pidió a su padre que quería hacer más carreras. Es así que su padre decidió participar en triatlones, con el mérito que conlleva si tenemos en cuenta que Dick (su padre) no sabía nadar ni había montado en bicicleta anteriormente, y es él el que se encarga de pedalear y de nadar llevando a su hijo con él. El mito se hace realidad cuando esta pareja fantástica logran finalizar un iroman, una de las pruebas más duras del mundo. Una verdadera historia de amor y motivación para los demás.

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